Ultima Actualización 15-3-2005
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Daniel Ruzo Marcahuasi - La Historia Fantástica de un Descubrimiento Por
Renato Longato (Georgia U.S.A.) |
Nacido en Lima a comienzos del siglo pasado, desde temprana edad tuvo
inclinaciones literarias, llegando a publicar sus poemas tanto en Lima como
en Madrid. A sus 27 años se dedico a coleccionar obras de ciencias ocultas
de los mas grandes esotéricos Franceses del siglo XIX entre los cuales se
encontraban Saint Yves Alvedrye, Eliphas Levy y Papus. Sin embargo, se
especializó en el estudio de la obra del profeta Miguel de Nostradamus
reuniendo decenas de obras que formaron parte de su valiosa blibioteca. Fue
su gran amigo Pedro Astete (1871-1940) quien lo inició en el estudio de las
civilizaciones Protohistoricas. Astete le confeso a su joven amigo un
simbólico sueño en el cual le era mostrado una caverna, de acuerdo a su
version, “era como una gran sala subterránea” que la identificó como
perteneciente a la cultura Masma. De acuerdo a sus estudios de Cronología
Oculta, Criptografía y Astrología. Llevaron a Daniel Ruzo a entender las
edades astrológicas o grandes ciclos del planeta que poseen una duración de
25,824 años siendo para Ruzo que estamos dentro de los últimos 180 años de
esta humanidad que esta comprendida desde 1,957 y que terminara en el 2,137.
De acuerdo a este investigador recién se ingresaría en ese entonces a la
llamada era de Acuario.
Daniel Ruzo fué uno de los mas grandes esotéricos hispanoamericanos del
siglo pasado. Está considerado como un auténtico Mistagogo (1). Fue miembro
de la Masonería del Perú, estudió a Gurdjieff, perteneció a los círculos
esotéricos de Paris -debido a su fluidez en el idioma Frances- para luego
dedicarse al grupo Subud. Su vida daría un gran vuelco que lo obligaría a
retomar las investigaciones dejadas por su desaparecido amigo Astete; cuando
en 1952 vio la fotografía de un enorme roca situada en la meseta de
Marcahuasi (casa de dos pisos). Esta meseta se encuentra a 4,000 m.s.n.m.
sobre el poblado andino de San Pedro de Casta en la provincia de Huarochirí.
Daniel Ruzo quedó impresionado al ver dicha fotografía y decidió realizar un
excursión para verla en persona. Podemos decir que recién en ese entonces se
inició la segunda parte de su vida. Una vida dedicada al estudio de una
civilización desaparecida sobre la faz de la tierra producto de un
catástrofe conocida “como el diluvio universal”. Marcahuasi tiene una
extensión de 3 km en las que se observan extrañas formaciones rocosas de
carácter Antropomorfas y Zoomorfas que desafían la imaginación del
visitante. Sus investigaciones abarcaron seis años en las que observo que,
dependiendo del punto de observación durante Equinoccios y Solsticios estas
esculturas en roca ofrecen a la vista del observador una imagen diferente.
Ruzo llego a construir una cabaña que mas de medio siglo después sirve para
recibir a entusiastas exploradores y estudiosos para protegerse de las
crudas noches serranas.
Sus investigaciones lo llevaron a recorrer distintas partes del planeta
tales como: Egipto, El Valle de Tepoztlan en Mexico, Rumania, Los Bosques de
Fontainebleu en Paris, así como Stonehenge y Avebury en Inglaterra. Pocos
saben que dos años despues de su primera visita a Marcahuasi en 1954 Ruzo
da a conocer sus investigaciones en una conferencia como parte del programa
de Extensión Cultural de la Academia Militar del Peru bajo el título “la
Cultura Mazma”. En ella el investigador da a conocer la
presencia de una antigua raza que se mestizó con el habitante del Ande en
tiempos remotos. De acuerdo a
antiguos archivos ubicados en Andahuaylas se encuentra registrado el
apellido de familias indígenas proveniente de épocas anteriores a la
conquista de nombre “Corisapra” que significa barba de oro o barba dorada,
la cual, no deja duda de la existencia de gente rubia y barbada en el Perú;
especialmente en esa región. De la misma manera cita al estudioso Doctor
Weiss quien realizó envestigaciones sobre el grupo humano “Lamista” que se
encuentra ubicado en la región amazónica dedicados principalmente a la
agricultura con características raciales de descendencia blanca. De la misma
manera una sección de la antigua ciudad de Lamas fue conocida como Ankohallo
palabra de raices Aymara que significa “distrito blanco”. Ruzo se expresaba
que el trabajo realizado por anónimos artistas basados en un juego de luces
y sombras fascinaba al observador y crea un aura de admiración.
Desafortunadamente -expresaba Ruzo- “existe algo en estas esculturas, para
nosotros los hombres de este siglo, que nos inclina a considerarlo ilógico,
poco practico y casi absurdo. Este problema de una herencia del
individualismo que se aleja de los ideales comunes de sus semejantes al no
dedicarse en desarrollar un pensamiento profundo”.
Existen Mas Pruebas.-
La audaz teoría de Daniel Ruzo ha sido considerada durante décadas como
producto de la literatura esotérica. Pero el surgimiento de una nueva
generación de investigadores como John Anthony West (2), Graham Hancock (3),
Robert Bauval (4) y Christopher Dunn (5). Quienes desde mediados de los 80’s
han realizado investigaciones que ponen en tela de juicio las conclusiones
arqueológicas de determinados monumentos en diversas partes del mundo. Estos
investigadores arriba mencionados exponen en forma válida sus teorías sobre
la presencia de una desaparecida civilización que llegó a desarrollar un
elevado conocimiento de Astroarqueología. En las cuales dichos restos
arqueológicos guardan una relación entre el cielo y la tierra, cuya
construcción es un reflejo físico en relación a determinadas constelaciones
que se observan en la bóveda celeste. Otra característica es el anonimato
del autor y su maestría en cuanto a las construcciones megalíticas aplicando
el uso de una tecnología desconocida que es imposible de ser reproducida con
el conocimiento actual.
Daniel Ruzo dejó un legado para las futuras generaciones llamado el
Manifiesto de Tepoztlan proclamado en 1,974. Este manifiesto es un verdadero
legado a las futuras generaciones que estimula a desarrollar una
investigación coherente y responsable para beneficio de la raza humana. Ruzo
estaba absolutamente convencido de la presencia de una caverna ubicada en o
las cercanías de la meseta de Marcahuasi que serviría como refugio en el
caso un desastre ecológico de mayores proporciones. Ruzo, compartía la tesis
catastrofista del investigador Immanuel Velikovsky que sostiene que la vida
en la tierra puede verse gravemente alterada por fenómenos terrestres o de
procedencia extraterrestre (asteroides y cometas).
Hace un década en las montañas de la isla de Nueva Zelanda se ubicaron rocas
con formaciones antropomorfas y zoomorfas que han logrado cautivar a los
habitantes de aquel exótico país. Uno de los investigadores que comenzó a
tomar fotografías e inclusive a encontrar formaciones pétreas de ángulos
agudos imposibles de haber sido realizados por la cultura Maori fue el
Periodista Neozelandes Gary Cook, Director del Integrity Research
Foundation, investigando lo que Ruzo inició hace mas de medio siglo. El
problema radica en que los Maories fueron recolectores y pescadores
solamente. Por lo tanto no se les conoce como constructores. Tiempo atrás le
dirigí una carta informándole de las investigaciones realizadas por Daniel
Ruzo a lo largo de su dilatada vida. Cook, quien tuvo la gentileza de
publicarlo en un articulo del Rainbow News mostró interés sobre el tema.
Todo indica que la presencia de una raza en épocas protohistoricas estuvo en
diversas partes del mundo.
Para aquellos que están interesados en el legado de Daniel Ruzo les
recomiendo ir al Web de Bill Cote Productions y adquirir un video inédito
sobre Marcahuasi, así como una de las ultimas entrevistas realizadas por
Ruzo en su hogar de Cuernavaca, Mexico. Tengo entendido que su hijo Daniel
Ruzo Jr. ha editado recientemente un libro sobre el mismo tema. Debo
agregar, mejor diria, asumir que la presencia de esta caverna subterránea no
podrá ser descubierta por personas sin la intención correcta. De lo
contrario perdería el valor de su construcción y el propósito de su
existencia en secreto. Ruzo a mi entender, dejo una serie de claves en su
libro Marcahuasi, La Historia Fantástica de un Descubrimiento. Según el
autor existen ciclos críticos para la humanidad y esto ocurre cuando el Sol
pasa sobre el circulo zodiacal entre Escorpión y Libra, entre Cáncer y
Géminis, entre Piscis y Acuario. La otra clave es encontrar el exacto punto
de observación de una formación rocosa en la meseta y observar la proyección
de luz y sombra durante los días anteriormente mencionados que servirían
como señal para ubicar, sea la entrada o salida a la caverna aún oculta en
Marcahuasi. Ruzo fue específico al decir que se debe ubicar los bosques
sagrados, las montañas sagradas, y las cavernas subterráneas, donde esa
humanidad utilizó las fuerzas telúricas para devolver a los hombres el
equilibrio físico y psicológico.
Con el paso del tiempo sus investigaciones han empezado a cobrar vigencia,
más aun cuando el pronosticaba el advenimiento de una crisis colectiva por
el sistema de vida que estamos llevando. Soy de la opinión que el mensaje de
Daniel Ruzo no fue catastrofista ni fatalista por el contrario es un mensaje
de alternativa que nos obliga a revisar el precio de desarrollo y ser
celosos en guardar lo mas altos ideales del espíritu humano. Daniel Ruzo fue
un visionario, uno de los pocos que abrió el camino para entender los
enigmas y misterios de la humanidad en este rincón del planeta que llamamos
Perú.
Renato Longato
Georgia U.S.A.
Notas:
(1) Mistagogo: Es la palabra que se le conoce a todos aquellos hombres
iniciados en diversas escuelas de misterio. Es decir, iniciado en lo
recóndito, arcano y oculto.
(2) West, John A. Serpent in the Sky -The High Wisdom of Ancient Egypt”
Quest Books 1993.
(3) Hancock, Graham .Underworld .Three Rivers Press 2002.
(4) Bauval, Robert .The Orion Mystery .Three Rivers Press 1994.
(5) Dunn, Christopher. The Giza Power Plant. Bear & Co.1998.
(6) Ruzo, Daniel. The Masma Culture .Lecture delivered June 30th 1954 at the
invitation of the Commanding General Carlos A. Miñano. Military Academy of
Peru. Booklet translated by Raymond J. Nichols.